Viaje

A la mañana del servidor nocturno, sufre una catárcis y se va. Mira la pausa del ocaso y sale corriendo por las nubes del final. Acelera la pausa y comienza a reproducirse la imágen, se vierte en un colchón de vapor y se deja caer al avismo. Saltando por doquier, llega hasta la línea final donde tiene que decidir por una cosa u otra. Se queda. Mira, se abstrae un rato. A la vuelta surge como de las cenizas su cuerpo aplastado en el piso y se eleva más y más. Llega nuevamente a las nubes pero no se detiene allí, sino que sigue subieno, las pasa de largo. En un momento dado frena en el aire y se deja caer nuevamente, cae en ese colchón y se duerme. Se despierta y se encuentra en un lugar absolutamente distinto. Mensajes de almas por todos lados lo aturden y no lo dejan ver, lo atormentan y lo enceguecen y él, descompuesto, vomita. Acelera su pausa y se incrementa en su quehacer, deja la saliba a un costado y rompe la cualidad básica del ser. Abre los ojos. Observa. Nota que tiene los pies sobre la Tierra. Nota que está en un lugar distinto. Se deja chupar por esta sensación y cae en la cuenta de que está en otro lugar. Lugar ageno al de toda su vida. Lugar ageno al de todos sus pensamientos. Dónde estoy?, dónde estoy?
No sé, pero me quedaré acá un rato más. Un rato nomás, un rato.

1 comentario:

Rodolfo dijo...

heyyyy....uuuuuu...cuando vuelves tu????bueno muchacho disfruta la vida...y vuela cual condor por concondria